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Owen Poltier (Pj Trovador Cortesano, 28 años)


Introitus (De los días felices y la noble cuna)

De las planicies de Nyumbrio, en la apacible Veranda
hasta la Isla Ghaskar el sonido resuena
No diría que es llanto, mas armonía pura
A orillas del gran río el mismo canto madruga

Asombrados todos por el llanto sonoro
aún antes que pasos habrá estrofas y coros
Entre cantos e instrumento el talento desarrolla
enaltecido el orgullo por los dotes infantiles
a la par de su encanto las rabietas ya son miles

Al cobijo familiar feliz la infancia se desliza
aún en invierno cuando la madre solloza
aquel hombre perdido que la tomó por esposa
Si le pudiera recuperar aunque sea en una mirada,
si todo fuera distinto, dice...
Aunque aún yo entienda nada

In Crescendo (Mentiras y verdades hacen su arte por iguales)

Fue en uno de esos inviernos, cuando ocho años cursaba
llegó el día tan funesto, en que su madre abrió sus alas
buscando la última esperanza, no soportando más el daño
quiso volar a su amado, más otro mundo la esperaba
Ahora duerme bajo tierra por el resto de los años
pero no partió sin antes develar el gran engaño

Siendo parte de la casa, noble familia aún lo acoge
"es como hijo de todos" dicen
mas a su paso todos se esconden
Receloso por el secreto que su mente ya conoce
resguardando su talento la rebeldía crece y crece

Escalando hasta el tejado, como hace cada noche
el laúd a su lado no es la única compañía
entonando un buen saludo al ritmo de sus acordes
el hermano de su madre con agilidad gatuna
se aproxima lentamente al ver que el joven sonreía

El talento va en tu sangre, la música fluye en tu ser
no tan solo por tu madre, te lo digo, tenlo en mente
de joven fui un cantante, veta extraña en la familia
en un estilo desconocido de especiales melodías
tienes mucho potencial y mucho aún que aprender
te lo dice tu padre... ¡al que tienes aquí al frente!

Ya sabiéndolo de antes por el sacrificio de su madre
muchas veces ha soñado con que llegara el momento
en que partiría su camino, guiado por la rebeldía
gritando al mundo el secreto del incesto que escondían
mas estando ahí cerca se arroja llorando a sus brazos
de algún modo lo comprende, lo demás se arregla al paso

Da capo al fine (Nuevos rumbos y armonías)

De reconocida madre que descansa ya en su tumba
y padre desconocido que lo guía día a día
entre letras, libros y cantos se hace dulce la ironía

Es la música su arte, de eso ya no cabe duda
y su curiosidad innata lo hace estar siempre atento
La rebeldía de niño convertida en voluntad
aislado en su melodía aprende en todo momento
no requiere en el proceso la mas mínima ayuda
haciendo al apoyo del padre convertirse en amistad

Tanto en letra como en artes tiene seguridad en todo
la abundancia familiar ha moldeado su carácter
Siendo de sangre ligero gana fácil amistades
no como el primo que es hermano (si decimos la verdad)
en armas, letras ni nada el talento se le da

Pero el día más importante llega al fin de sus estudios
grandes verdades ocultas le ofrecen su cobijo
finalmente el padre le hereda lo que es suyo
"Serás un Arsista, hijo mío", le dijo

Molto Allegro (Melodía pura: viajes y placeres)

Su camino natural desde entonces fue marcado
parte rumbo a la ciudad con anhelos profesionales
A la par de sus estudios como trovador renombrado
La Corte Invisible del Arsis Perpetuo lo adoctrina en sus anales

Los días rápido transcurren, su sabiduría crecre y crece
y entre tanta actividad sin problemas se las arregla
viaja de pueblo en pueblo, tan cierto como anochece
la bohemia lo acompaña, ahora no hay quien lo contenga

Adaggio (El dominio de la Mascara)

Instruido en sociedad, ya sea normal o secreta
como todo un cortesano se desenvuelve con soltura
Famoso entre las mujeres, antes él nadie es discreta
y no existe un caballero que ponga en duda su cordura

Llega a él la cruel noticia, el mundo cambia en un instante
un niño sangre de su sangre crece en el vientre de su amante
no puede atarse al niño, como prometió en sus votos
y por la historia de su vida es posible que hayan otros

Su descendencia condenada a ser bastardo, cruel designio
como él mismo a lo lejos, otrora cuando niño
Para asegurarle recursos y protección a su hijo
a la secreta sociedad ofrece sus servicios

¿Quien diría que resulta útil su fama licenciosa?
como músico viajero y cortesano de renombre
puede viajar sin problemas de horizonte a horizonte
Ahora todo eso ocupa al enmascarar sus intenciones
la seriedad guía sus pasos ahora más que emociones
mensajes e investigaciones en sus hombros hoy reposan

No eres yo, soy tú...


Y lo soy tanto que me pierdo a mi mismo en la plenitud de tu ausencia.

Me asfixio en ti por no tenerte y si estuvieras aquí solo empeoraría las cosas.

Y si no eres yo y tampoco yo lo soy, siendo tú, ¿donde quedó yo?

Y así sin más no queda nada de mí que salvar...

Nostalgia I


Despreciado monstruo errante
que muy dentro se adormece
esperando al momento
en que pueda liberarse

Vació incontenible
que por dentro me sofoca
furia contenida
¿quien ahora te convoca?

Trataré de controlarme
trataré de convencerme
trataré de contenerme
como he hecho tantas veces

Ni con llanto inconsolable
ni destrucción enardecida
¿Cuanto debo esperarte
a que cures mi alma herida?

Despertar


Él odiaba cada mañana la misma melodía que marcaba el inicio de un nuevo día, luchando contra el paso del tiempo para evitar el atraso.
Ella despertaba temprano y subía a lo alto de aquel precipicio para mirar al horizonte en busca de respuestas.
Ellos la veían desde lejos mientras se adentraban con sus barcos para la jornada de pesca matutina. Esa silueta inmóvil con sus cabellos al viento, recortada contra el sol naciente a sus espaldas, les daba de algún modo tranquilidad.

Ella disfrutaba largas horas por las tardes visitando alguno de esos lugares especiales donde encontraba los rastros de su presencia.
Él apenas sabía de almuerzo y sentía el tiempo alargarse demasiado en la última hora antes de salir.
Ellos lo convencían cada tarde de ir a algún Happy Hour para "escapar de la hora del taco".

Ella se sentaba de noche en la arena a mirar aquel muelle que los había separado.
Él miraba desde su balcón la luna y las estrellas preguntándose porque los amores de verano están siempre marcados por un inevitable final.
Ellos nada sabían de sus preocupaciones reales.

Ambos se quedaron dormidos más de la cuenta aquel día.
Ellos apenas notaron sus ausencias.

Ella pensó que no valía la pena esperar cada mañana con la vista en el horizonte, era momento de aceptar las cosas como son en realidad.
Él pensó que no valía la pena una vida así, tan monótona, cuando había disfrutado de una vida de sorpresas y renovación constantes.
Ellos seguían sus vidas sin novedad.

Él olvido sus responsabilidades y tomó el primer barco de regreso a la isla.
Ella subió a lo alto del precipicio y observó bajo el cielo estrellado todos aquellos lugares especiales.
Ellos recién sospechaban que algo faltaba.

Él corría en busca de su destino. Ella añoraba su independencia.
Él añoraba el pasado. Ella dudaba su destino.
Él miraba desde la cubierta hacia el muelle que lo reencontraría con su vida.
Ella entrego su angustia a las alas de la libertad...

Sólo el frío abrazo del agua salada supo calmar el ardor de la pasión que la consumía.
Él no lograba comprender y decidió finalmente acompañarla.

Y así sin más, ellos lamentaron su partida.

Explorador...


Podía sentir el calor escapando por cada poro de su piel. Sentía la suavidad de aquella piel sin llegar a rozarle siquiera.

Decidió continuar la exploración y conquista d sus brazos a la vez que su boca comenzaba una nueva campaña para investigar los montes de su espalda, descendiendo lentamente aquella cordillera a medida que besaba cada una de sus cimas, como el alpinista que orgulloso pone su bandera para señalar lo que es suyo. Imaginaba ese escalofrío que debía descender por el terreno que ahora recorría, escalofrío que sentía en su propia espalda.

Sintió como la geografía que exploraba cambió de forma suavemente y se encontró con que había otra boca ahora que comenzaba a recorrer su cuello. Ya no era el único explorador en aquella habitación y aquello le agradó.

Decidió detener del todo sus afanes de conquista. Dejándose caer sobre su espalda cerró los ojos para percibir el mundo a través de su piel, para incrementar la sensación de aquellas manos que ahora bajaban por su torso desnudo. Esas manos que bajaron aún más para despojarlo del único rastro de cobertura que aún le quedaba.

Así sin más su cuerpo quedó libre de ataduras... Así sin más sintió su alma trascender más allá del cuerpo...

Verde...


-Me encanta conversarles, ¿sabes? - Pausa dramática - También me encanta la suavidad de sus hojas y su frescura.

El rociador esparció finas gotas que fueron a brillar por el aire para caer sobre las verdes hojas. Acto tan simple que en sus manos parecía la pincelada maestra de un famoso pintor o el detalle perfecto en manos del artesano.

- No me mires así, no es para tanto. - Pausa dramática - No es como si me afectara la locura o algo.

No hubo respuesta, nunca la había.

Se acercó con ternura, con una suave y radiante sonrisa...

Así sin más, abrazó su leñoso tronco.

Calor de verano


- ¿Podrías decirme la hora? - escuchó que le decía. Nunca le había gustado la cercanía de extraños y menos que alguno le dirigiera la palabra. Sin embargo la forma en que lo había preguntado era demasiado cortés, no un simple ¿tienes hora? o ¿dame la hora porfa?.

- Dos y cuarto - respondió, con un tono seco y certero, sin el menor atisbo de prolongar la conversación, sin siquiera un toque de cortesía en su entonación.

- Muchas gracias. Lo que pasa es que mi celular anda un poco extraño. A veces se cambia la hora y no estoy seguro si voy a tiempo.

Luego de sacar el celular de su bolsillo y apretar un par de botones él continuo diciendo - estaba bien, ¡que alivio! Entonces voy con tiempo de sobra.

Él la miró fijamente como si esperara una respuesta. Ella se sintió un poco incomoda con ello, pero él no parecía para nada una mala persona.

- A veces pasa eso cuando empieza a fallar la batería - terminó diciendo...

Así sin más, había caído en su juego.

Así sin más...


Y así sin más alzo lentamente su mirada. Hubiese querido no asomar su cabeza al mundo que le rodeaba, pero era imposible si quería tener al menos una mínima idea de lo que en él pasaba.
El interior de su cubil le parecía tan reconfortante, tan seguro y tan personal, sobretodo personal, propio y único, que sabía que en lo profundo de su conciencia maldecía la necesidad de salir de él. Y en está ocasión no fue distinto, le parecía oír con claridad esa voz que se negaba a dar un solo respiro en el exterior, esa voz que día a día debía acallar y reprimir, pero que nunca desaparecía.

Sin embargo, como cada día, le fascinó la visión del mundo que le rodeaba. Todo era tan brillante y hermoso. La luz del sol pasaba suavemente entre las hojas de la copa del árbol bajo el cual se encontraba, aquellas hojas lejanas que en ocasiones se dejaban caer como un regalo del cielo, días que sin duda disfrutaba. El pasto se encontraba aún húmedo, cubierto por las gotas del rocío matutino, y los tímidos rayos de sol se atrevían a darse un baño en ellas y desprender sus fulminantes brillos al compás del viento. La luz, las hojas en lo alto y las briznas del pasto que le rodeaban bailaban la misma melodía y así sin más no pudo sino dejarse llevar por aquel conjuro atemporal y eterno que sentía fluir en todo a su alrededor.

Primero quiso subir, luego bajar. Primero quiso reír y luego cantar. Lo único seguro es que tenía libertad de hacer lo que quisiera. Luego quiso también bailar, pero no fue capaz.

Escucho las risas desde lejos, risas distintas a la propia pero que le eran bien conocidas. En más de una ocasión nunca más supo de alguno de los suyos después de ese sonido. Sabía que si no encontraba un escondite pronto esta vez era posible que nunca más tuvieran noticias suyas.

Trató de correr desesperadamente al primer escondite que observo. "Nunca serás un corredor", pensaba en las burlas que más de alguna vez escuchara de otros, como si las escuchara una vez más en este mismo momento...
... y la voz permanente que maldecía salir grito por última vez.